| 19 de mayo de 2020 | 6:14 pm

El poder de la respiración consciente

Por: Lina Latorre

Una de las prácticas centrales del yoga es pranayama: la ciencia del control de la respiración o, más exactamente, la manipulación del prana (la energía vital), a través de ejercicios de respiración.

El control de la respiración, efectivamente, nos ayuda a expandir nuestra fuerza vital.

Desde que nacemos, todos respiramos de manera automática, sin pensarlo. El pranayama es la forma activa de trabajar tu respiración conscientemente.

Conectando la mente con la respiración entramos en un estado de concientización, y ese es el estado que se busca a la hora de meditar. En esa búsqueda, hay técnicas de respiración que nos ayudan a lograr la atención plena de una manera más fácil.

Son muchos los beneficios de practicar estas técnicas. Nos ayudan a mejorar la salud, el ánimo y la energía. Reducimos el stress, nos hacen más abiertos, nos dan paz y conectamos mejor con los demás. A la vez, vamos soltando los bloqueos emocionales o mentales que podamos tener.

Nos llevan a un estado de amplio conocimiento de nuestro ser más íntimo. Nos sentimos capaces de enfrentar cualquier tipo de problema que se nos presente. Y ganamos perspectiva ante los retos que nos pone la vida.

Haciendo respiraciones conscientes sacamos los pensamientos, recuerdos, acciones y patrones que no nos ayudan a progresar como persona, y nos quedamos con nuestra integridad, sintiéndonos más capaces para lidiar con el stress y la ansiedad.

Existen diferentes técnicas de respiraciones y cada una tiene un propósito y un efecto para tu cuerpo y tu mente.

• La respiración profunda es la más sencilla de todas. La puedes realizar rápidamente si te encuentras en una situación de stress o de algún esfuerzo. Consiste en tomar aire por las fosas nasales, mantenerlo en los pulmones y luego soltarlo suavemente por la boca. Cada paso debe durar por lo menos 4 segundos en cada paso.

• La respiración completa funciona en momentos de ansiedad, ya que ayuda a controlar el sistema nervioso y disminuir la frecuencia cardiaca. Se procede inspirando suave y profundamente hasta llenar en primer lugar el abdomen como si fuese un globo, para continuar inhalando hasta llenar también los pulmones y expandiendo el pecho en una misma inhalación. Se mantiene el aire unos segundos dentro y posteriormente se procede a expulsar por la nariz y con lentitud, primero cerrando el tórax y luego desinflando el abdomen.

• La respiración alterna por las fosas nasales reduce la presión sanguínea, el stress y la ansiedad y mejora la capacidad pulmonar y la circulación. Para practicarla debes de tener un poco más de tiempo y estar en un sitio tranquilo. Te sientas cómodamente con la espalda recta. Se utilizan los dedos pulgar y anular de la mano derecha. Primero se tapa la fosa nasal derecha con el pulgar y se inhala por izquierda. A continuación, se tapa la fosa nasal izquierda con el anular y se destapa la derecha para exhalar, luego volver a inhalar por ese mismo lado, tapar y exhalar por el otro. Se sigue alternando y repitiendo el mismo procedimiento, siembre cambiando con el aire dentro.

• La ujjayi pranayama o respiración oceánica produce un sonido característico, parecido al de las olas del mar que vienen y van. Este sonido es producido al cerrar parcialmente la glotis (válvula que se cierra al tragar) y ayuda a regular la entrada y salida de aire en la respiración. Calentando el cuerpo de adentro hacia afuera, calmando y haciendo una conexión más efectiva de la mente con el cuerpo. Además de que ayuda a la concentración. Hay que inhalar profundamente y al exhalar contraes un poco la garganta, haciendo que el aire roce el paladar de tu boca. Imagínate que quieres empañar un espejo o pronuncia la sílaba “ja”. Luego que domines esto, intenta también hacerlo a la hora de inspirar. Poco a poco intenta ir haciendo tus inhalaciones y exhalaciones más largas.

• La técnica kapalabhati o respiración de fuego es rápida, continua y rítmica. Se inhala por las fosas nasales y se puede exhalar o por la misma nariz o por la boca. Consiste en igualar la inhalación y la exhalación, haciendo 2-3 respiraciones por segundo, sin pausa entre ellas, involucrando únicamente el abdomen y la nariz. Fortalece el sistema nervioso y el inmunológico ya que desintoxica el cuerpo. Aumenta la concentración, la capacidad pulmonar y la resistencia física. Calma la mente y da mucha energía.

Tenemos que entender que la respiración es nuestra aliada más importante. Debemos usarla como el más preciado recurso en las diferentes situaciones que se nos pueden presentar. Si aprendemos a manejar nuestra respiración, vamos a tener un buen control de nuestras emociones.

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